19 octubre, 2005

BACANAL


Llegamos a Con Con como a las11:00 de la noche.
Estaban todos muy ebrios, era una verdadera fiesta dionisíaca, eufórica e infernal.
Se bajaron 6 botellas de tequila y a esas alturas los muertos ya se empezaban a ver.

Gente durmiendo en las camas, otros gritando, vidrios rotos, o vasos, o botellas. Borrachos bailando, jotes al acecho de lo primero que se moviera.
Pequeños vislumbramientos de personas con lucidéz. Limones partidos y repartidos por doquier, vasitos casi de juguete para una dósis que se va de las manos tan luego. Y sobre todo si no hay resistencia al etanol en el cuerpo.
Gritos, llantos, retos, risas, y gritos, más gritos.
Gente entrando y saliendo de la casa.
Humo de cigarro nublando aún más la vista y los pulmones.
Música con ganas de sacar a bailar a los más osados y rezagados bailarines.
Sillas en el patio, en la calle…
Botellas rodando por el suelo, risas ya diabólicas y desesperadas.
Mitos literarios de algún lector divino. (Por no decir cómico)
Y sigue corriendo la sal tras el limón, para llevarse el brebaje que se entrega a la juerga final.
Uno tras otro van cayendo en el cementerio de colchones, cuerpos de trapo, bajo sacos de dormir.
No falta el grupo de improvisados cocineros hambrientos que terminan por comerlo todo, casi al borde de empezar a comerse entre ellos. Aunque avanzada la hora, más de una mordida se han saboreado…


Noche…


(Resurrección colectiva… después de la funesta muerte por excesiva ingesta de alcohol mexicano.)
Almorzamos. No, no. Primero fuimos a fermentar a la playa.

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