12 octubre, 2005

Hospital


venasdemas.blogspot.com

Los pasillos eternos, esa luz, perdón penumbra.
¿Acaso estás sufriendo en esa camilla?
Siempre te pedí encarecidamente que te cuidaras, pero tú nunca me haces caso. Y no sacamos nada con recordar lo que no hicimos, lo que no fue.

¿Abro la ventana? En realidad, tienes razón. Puede entrar un viento fresco.
El médico tenía la certeza de que no seguirías con nosotros, pero ya vez hay que puro tener fe. Prender un par de velas y querer con toda el alma verte bien.
Apenas salgas de este cuarto te llevo a misa.
¿Todas esas flores te las han traído a ti? ¡Cómo si hubieras tenido un hijo, o como si fueras a morir! Dios mío, tan descuidada que es la gente.
Me da pena este lugar, me pesan los años. Solía venir aquí en mis tiempos de sobria alegría, pero esos tiempos se han alejado de mi vida.
No te hablo más, ante que empiece a llorar.
Y tu aquí tan mal, más encima…
¿Por qué llegamos a tanto? Tanto para esto, que desperdicio de vida. Estropajos de nuestros espíritus, harapos de días.
Deja abrazarte.
No te miento más, pero escucha, preferiría morir antes que tu.
No llores que se me retuerce hasta el alma. La enfermera me avisó que venía luego el cura, por si… lo necesitabas cerca. No te arrepientas de nada, menos delante de él.
Ya hiciste todo lo que debías.
Cierra los ojos, siente mis manos.
Alma que te me arrancas, duerme tranquila bajo las sábanas que te atrapan.

No hay comentarios.: